17.12.15

Antonio Tabucchi est un autre


Antonio Tabucchi est un autre


“Nocturno Indio”, o como lo tradujera en español Anagrama y quien sabe cuántos más, Nocturno Hindú, es una novela corta publicada en 1984 bajo el título original de “Notturno Indiano”.  He leído la traducción francesa del italiano de Lise Chapuis, que me pareció satisfactoria.
“Nocturno Indio” se parece a una novela de viaje, ese género que muchos consideran en extinción. Muchas novelas de occidentales viajeros empiezan de la misma manera, con un cierto hálito orientalista. También es la historia de una búsqueda, que es un clásico dispositivo literario. Pero allí terminan los lugares comunes. Sólo el aire enigmático es el hilo conductor de referencia para trazar cualquier paralelismo con un clima exótico.  

El autor aclara en un corto prefacio que se trata de una novela de insomnio y de viaje. Supongo que un viaje de búsqueda en India requiere un cierto estado mental moderadamente alucinado, que sólo el insomnio puede otorgar. El insomnio vuelve la noche presente, como una misión, se sugiere desde la frase de Maurice Blanchot que abre la novela. La noche, es el imperio de los ciegos. Son ciegos que ven a su manera, como los insomnes, y así nos lleva Tabucchi en su trayecto por India, desde Bombay hasta Goa, la antigua colonia portuguesa. India evoca la ceguera, con la Calcuta de los horrores que es mejor no ver, según dice Christine, una fotógrafa que tiene un encuentro casual con el protagonista. Los hoteles para viajeros occidentales pudientes, pretendidos “no videntes”, son de un lujo colonial, y ofrecen todos los sabores de India, o una opción occidental (prostibularia y tragicómica) de carne asada, para gran agitación de los cuervos que abundan por todas partes. También hay, por supuesto, hoteles de mala muerte, reales prostíbulos apenas camuflados. Los extremos se parecen para el viajero, porque ambos son formas de prostitución. La espiritualidad y la religión se parecen, de la misma forma, a prostíbulos mentales, que pueden ser cierta moneda de cambio en la trama.

Cada encuentro y cada impresión parcial del protagonista, insomne o mal dormido, no es lo que parece ser. El detalle importante es que el autor es traductor de Pessoa al italiano. El poeta portugués está presente, y apenas con un par de versos de referencia vuelve la trama del revés. Hay muchos detalles como ese en la historia, donde cada detalle es fundamental y fragmentario a la vez. Rossignol, o Roux, o Xavier o Mr. Nightingale, el protagonista, parece perderse, de hecho. O simplemente, viaja en un cuerpo que es meramente un vehículo o una valija, como le sugiere un moribundo.

Mis impresiones sobre este libro son necesariamente fragmentarias, pero el efecto que dejó en mí no lo es. Sugiero leerlo y ponerlo en alguna lista de preferidos o de lecturas para recordar, aún si, como dijo el protagonista de la novela: “la mémoire est une formidable faussaire” (p.89).

Esta obra ha sido llevada a la pantalla de cine por Alain Corneau en 1989. No la he visto, y no sé si será fácil de conseguir en esta Norte América de cine fast food. Tal vez los duendes de Fandor se apiaden. Se agrega a la larga lista de anhelados films aún por ver.
D.B.  
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