13.1.13

Zero Dark Thirty o el arte de lo posible.




Por cortesía del Festival de cine Fantasía, accedimos a la función première del film “Zero Dark Thirty”, el jueves previo al lanzamiento al público. Nos preparamos con anticipación para un despliegue de explosiones y detonaciones varias, aunque la directora Bigelow no suele pisar los caminos trillados. Por algo la protagonista es una mujer, sola contra el mundo o contra la burocracia establecida de los servicios de inteligencia, que es casi lo mismo en términos de dificultad. Los escollos que va sorteando esa joven e inexperiente agente especial encarnada por Jessica Chastain, pautan el ritmo de la película, sin sorpresas, porque se trata de una reconstrucción posible de los hechos acaecidos que rodearon la captura y muerte del terrorista mas buscado. 

Las informaciones obtenidas bajo tortura la mayor parte de las veces, algunas mediante soborno, van armando un rompecabezas muy complejo, lleno de pistas falsas, donde la diferencia cultural cobra un precio alto. La misma complejidad es la del dilema moral que presenta la situación, donde nada es fácil ni simple, donde “se hace lo que se puede” contra una escalada de terror que afecta más y más a poblaciones civiles. Las soluciones simples, las visiones maniqueas, la demagogia y el idealismo, no tienen lugar en la problemática.

La historia, su ritmo fílmico y la mirada de Bigelow están perfectamente sincronizadas. El “pulso” directriz es firme y determinado, sin sentimentalismos ni golpes bajos. El ojo fílmico, por su parte, se permite algunos lujos estéticos, tales como insinuar la posibilidad de la belleza en el polvoriento despegue y aterrizaje de los helicópteros militares, o cuando muestra la contradictoria claridad de la arquitectura del Medio Oriente. También se permite un cierto simbolismo, cuando la actriz Jessica Chastainpequeña y delgada, se enfrenta a un enorme James Gandolfini en una mesa de café. Es la determinación femenina, frente al exclusivo, omnipresente poder de decisión masculino.

En cambio, se podría criticar la escena del viaje de los helicópteros hacia el objetivo, donde nos parece encontrarnos más en un juego de computadora que en un escenario realista. También el guiño del militar que escucha al orador motivacional durante el trayecto parece algo fuera de lugar, es algo así como un chiste privado inserto en medio del desarrollo hacia el punto culminante de la acción. Sin embargo, es posible, como casi todo lo que ocurre en la película.

Por otra parte, una vez las fuerzas especiales tocan tierra, el tiempo parece detenerse. Se nos dijo en la prensa que la operación fue cuestión de algunas decenas de minutos. En el film, en cambio, el trayecto laberíntico en la casa fortificada parece eterno. Este es un laberinto tan infernal, como todas las circunstancias históricas que lo contienen. 

En cuanto a las actuaciones; son impecables, pero moderadas, en aras del realismo casi documental de la película. No se esperaba menos del primer film en atreverse en ese terreno espinoso, porque el pueblo quiere saber de que se trata. La verdad histórica en estos tiempos complicados parece esquiva, pero se hace lo que se puede. 
D.B.

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