11.10.13

Captain Phillips y Hemingway



Por gentileza del Festival de Films Fantasía accedimos a la premiére de esta película. La cinta tiene un interés particular para quien ha trabajado durante muchos años con documentos de comercio internacional, como es mi caso, o para quien ha visto perderse lentamente en el horizonte marino esas ciudades flotantes misteriosas. Nosotros vemos los papeles en forma de certificados de origen, manifiestos de carga, y las mercaderías, pero casi nunca somos conscientes de la verdadera operativa portuaria o del trasiego de contenedores por los mares. Cuanto menos, de los posibles riesgos de la profesión de marino mercante. Apenas entrevemos ciertos aspectos de lo incómodo que puede ser un camarote en uno de esos buques, bastante alejado del concepto de crucero de lujo. La historia que cuenta este film, además de basarse en hechos reales, está presentada en términos narrativos casi como un documental. No es de extrañar considerando que su director, Paul Greengrass, fue periodista. Hay aquí una minuciosa aspiración de realismo, lo que incluye algunas veces tomas al estilo Dogma 95, que personalmente me producen cierto mareo, pero que agregan un eficiente manejo del tiempo para la narración. El otro puntal son los ojos de Tom Hanks. Los primeros planos abundan y el actor se luce, tanto que deja de ser el actor, para ser el Capitán Phillips, como si cualquier otro no pudiera jamás haber tomado ese rol.

Pero aún si no tuviéramos un interés especial en la actividad marítima o no conociéramos los hechos reales, la película vale por sí misma. Siguiendo con la terminología marina, no hay cabos sueltos en el desarrollo de la trama. Nos deja también un par de reflexiones sobre el fenómeno de la piratería moderna en lugares de desesperación como las costas de Somalia, y la contrapartida de la presencia y actuación de grupos militares con un sofisticado entrenamiento. El buque es de bandera estadounidense y la mayoría de los tripulantes eran de esa nacionalidad. Para los delincuentes, era un estímulo especial por la posibilidad de conseguir más dinero de rescate, pero también un enorme riesgo mal calibrado: enfrentarse en última instancia a grupos de élite de la marina.

La acción criminal de piratería y secuestro no tiene nada del romanticismo de un Errol Flynn de camisa blanca al viento en proa de alguna fragata. Ni el capitán es un viejo marino luchando con los elementos. Quien no larga la presa hasta las últimas circunstancias no es el viejo de Hemingway, sino un puñado de inmisericordes atenazados por amenazas y drogas. La actividad mercante, por su parte, así como casi invisible, es fundamental, extremadamente regulada y no tiene nada de plácida.

Un resumen muy completo se encuentra en una entrevista para el Telepgraph: http://www.telegraph.co.uk/culture/film/10349252/Captain-Phillips-interview-I-didnt-care-if-I-died.html

D.B.


4.10.13

Picasso blue


Una está sola en un bistró. Elige un rincón confortable y protegido de las miradas distraídas de los demás. Una se hizo un moño que tironea, se puso el vestido azul que le gusta. Una tiene frío, mucho frío. Se abraza para consolarse, para delimitar el espacio de la soledad. Paredes, ruidos, copas, todo es color alrededor. Y a pesar del azul, una siente la grisura sin fin.
D.B.

Perfumes de infancia

Aromo o acacia?



En el fondo de mi casa había un aromo gigante. O así me parecía, desde mi frágil y escasa estatura infantil. Atraía abejas, avispas y toda clase de pájaros que hubiera en el área. A mí, me permitía colgarle la hamaca de una de las ramas más fuertes. Creo que podría reconocer el perfume seco y dulzón de las flores donde fuera. Esa polvorienta pelusa amarilla puede ser un problema para los alérgicos, pero me parece un árbol imprescindible. Puedo confundir el nombre, acacia o aromo, aunque aromo le viene de maravillas. Ya no sé bien dónde vivo, en qué estación, en qué mes ni si hay árboles así donde estoy. Pero en algún lado, más cerca o más lejos, reconoceré ese perfume que sugiere tiempos mejores.
D.B.

18.6.13

Surviving the Rains of Castamere


Playa de Vik, Islandia. Mayo de 2013.

The Rains of Castamere

And who are you, the proud lord said,
that I must bow so low?
Only a cat of a different coat,
that's all the truth I know.
In a coat of gold or a coat of red,
a lion still has claws,
And mine are long and sharp, my lord,
as long and sharp as yours.
And so he spoke, and so he spoke,
that lord of Castamere,
But now the rains weep o'er his hall,
with no one there to hear.
Yes now the rains weep o'er his hall,
and not a soul to hear.

George R.R. Martin A Storm of Swords

Ni un alma que lea, pero hay que escribir. Porque si no, una muere. Superando las lluvias, las grisuras y los dolores. Es lo único que importa al final. Y al principio.
Hay miles de fotos de Islandia que esperan por algún texto. En eso estaré. 
D.B.



13.1.13

Zero Dark Thirty o el arte de lo posible.




Por cortesía del Festival de cine Fantasía, accedimos a la función première del film “Zero Dark Thirty”, el jueves previo al lanzamiento al público. Nos preparamos con anticipación para un despliegue de explosiones y detonaciones varias, aunque la directora Bigelow no suele pisar los caminos trillados. Por algo la protagonista es una mujer, sola contra el mundo o contra la burocracia establecida de los servicios de inteligencia, que es casi lo mismo en términos de dificultad. Los escollos que va sorteando esa joven e inexperiente agente especial encarnada por Jessica Chastain, pautan el ritmo de la película, sin sorpresas, porque se trata de una reconstrucción posible de los hechos acaecidos que rodearon la captura y muerte del terrorista mas buscado. 

Las informaciones obtenidas bajo tortura la mayor parte de las veces, algunas mediante soborno, van armando un rompecabezas muy complejo, lleno de pistas falsas, donde la diferencia cultural cobra un precio alto. La misma complejidad es la del dilema moral que presenta la situación, donde nada es fácil ni simple, donde “se hace lo que se puede” contra una escalada de terror que afecta más y más a poblaciones civiles. Las soluciones simples, las visiones maniqueas, la demagogia y el idealismo, no tienen lugar en la problemática.

La historia, su ritmo fílmico y la mirada de Bigelow están perfectamente sincronizadas. El “pulso” directriz es firme y determinado, sin sentimentalismos ni golpes bajos. El ojo fílmico, por su parte, se permite algunos lujos estéticos, tales como insinuar la posibilidad de la belleza en el polvoriento despegue y aterrizaje de los helicópteros militares, o cuando muestra la contradictoria claridad de la arquitectura del Medio Oriente. También se permite un cierto simbolismo, cuando la actriz Jessica Chastainpequeña y delgada, se enfrenta a un enorme James Gandolfini en una mesa de café. Es la determinación femenina, frente al exclusivo, omnipresente poder de decisión masculino.

En cambio, se podría criticar la escena del viaje de los helicópteros hacia el objetivo, donde nos parece encontrarnos más en un juego de computadora que en un escenario realista. También el guiño del militar que escucha al orador motivacional durante el trayecto parece algo fuera de lugar, es algo así como un chiste privado inserto en medio del desarrollo hacia el punto culminante de la acción. Sin embargo, es posible, como casi todo lo que ocurre en la película.

Por otra parte, una vez las fuerzas especiales tocan tierra, el tiempo parece detenerse. Se nos dijo en la prensa que la operación fue cuestión de algunas decenas de minutos. En el film, en cambio, el trayecto laberíntico en la casa fortificada parece eterno. Este es un laberinto tan infernal, como todas las circunstancias históricas que lo contienen. 

En cuanto a las actuaciones; son impecables, pero moderadas, en aras del realismo casi documental de la película. No se esperaba menos del primer film en atreverse en ese terreno espinoso, porque el pueblo quiere saber de que se trata. La verdad histórica en estos tiempos complicados parece esquiva, pero se hace lo que se puede. 
D.B.

10.1.13

Con perdón, Leonard Cohen


Dijo Leonard Cohen:

Montréal

Méfiez-vous de ce qui sort de Montréal, surtout l´hiver. [...]

En Mort de l'homme d'une femme, "étrange musique étrangere" (2000, Éditions de l'Hexagone). Traducción de Leonard Cohen y Michel Garneau.




7.1.13

Lagos de Québec







Artículo original:
http://www.lactualite.com/environnement/les-10-plus-beaux-lacs-du-quebec

6.1.13

La Navidad que el Norte nos vendiera


Abriendo al azar el libro "El recurso del método", de Alejo Carpentier, encuentro una completa explicación de cómo la Navidad se transformó en un evento comercial gracias a la mercantil influencia del Norte en el Sur distraído.  En la página 220 y 221 de mi edición se lee:

"Aquel año extraño, una selva en marcha, semejante a la que avanzó sobre Dunsinane, ascendió hacia la capital, viniendo de los puertos Atlánticos: era millares de abetos del Canadá y de los Estados Unidos, que traían olores exóticos a la urbe para erguirse en los barrios ricos, con un festivo adorno de bolas de vidrio, guirnaldas de flecos dorados, cierzos artificiales, velillas atirabuzonadas, campanas de papel, bajo nevadas de algodón. Aparecieron unos venados raros, con enrevesadas cornamentas, nunca vistos en el país, que se llamaban renos, tirando de trineos atestados de paquetes. Y en las puertas de las jugueterías hubo ancianos barbudos, vestidos de rojo, a quienes llamaban Santa Claus -o Santicloses, como decían las gentes. Las Navidades tradicionales, las de la Colonia, las de ayer, las de siempre, fueron desalojadas en un día por las Navidades Nórdicas. Aquel año no salieron a las calles las bullangueras parrandas de pandero y villancico, para visitar al vecindario al compás de un "Tún-tún... Quién es?... Gente de paz", cuyos cantores iban culebreando por las calles de tanto aguardiente pascual, charanda y zamurillo como habían bebido en premio a su venturoso anuncio de que Emmanuel se había hecho carne, una vez más, y habitaba entre nosotros. Por ello, las canturías de otros tiempos fueron sustituidas en las casas decentes, por cajitas de música que tocaban las melodías de Silent Night, holy night o Twinkle, twinkle little star... [...] Además, ningún santoral cristiano estaba enterado de la existencia de ese Santicló que venía a traer juguetes a los niños trece días antes de que los Reyes Magos -como siempre hubiera ocurrido aquí- se afanaran en tal menester".

De esa manera vivaz y luminosa cuenta Carpentier su historia, que deja entrever un aire entre maravillado y exaltado ante toda novedad, y que no por disparatada deja de ser menos verdadera. Y más o menos de esa manera, de boca abierta, pasamos de respetar tradiciones religiosas coloniales, a adoptar costumbres de origen pagano, en una mezcla heterogénea, casi feliz, y sin culpa, que no teme agenciar ritos africanos en el medio de la ensalada antropológica que nos armamos en el Sur. 
D.B.



2.1.13

"Dormire", Giuseppe Ungaretti

"Dormire"



Vorrei imitare
questo paese
adagiato
nel suo camice
di neve

Giuseppe Ungaretti, il 26 gennaio 1917
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