28.1.12

La novela escandinava que te espera



Sin terminar. Sin empezar. Sin continuar. Así, todo deviene borrador eterno. Al menos el paisaje ayuda. No es falta de imaginación tampoco la causa. La novela, que algunos dicen que ya murió, espera. Una novela del frío. La luz huidiza que hace enloquecer por su ausencia. El sonido áspero de las pisadas en la nieve, necesariamente pesadas. Veamos: apenas puedo recordar la novela que leí la semana pasada. En francés la tradujeron como "Horror boreal". Tengo que conformarme con las traducciones que encuentro. "Horreur boréale", por Asa Larsson. Recuerdo bastante bien el comienzo, sin embargo. Enuncia algo así como que Viktor vive su segunda muerte, tirado en la nave de una iglesia. No se puede hacer otra cosa que seguir leyendo. Luego la trama se alarga, se estira en detalles muy verosímiles sobre la vida privada de los dirigentes religiosos, y deriva en una historia sobre abusos, violencia y poder, que ocurre en la singular localidad de Kiruna, al norte de Suecia. Satisfactoria como experiencia.
En la pila aguardan Jo Nesbo, Johan Theorin, Hakan Nesser, y, a medio terminar, Karin Fossum y "L'oeil d'Eve". Esta ultima, se desliza sin mayores complicaciones estructurales, con una prosa limpia que despierta un interes constante. A diferencia de Larsson, el lenguaje es sencillo y los dialogos son creibles.
Esta pasion por el polar nordico se incremento luego de mi visita a las locaciones de Jar City, de Arnaldur Indridasson. Simplemente, el estar en el lugar fisico donde podria haber estado el centro de investigacion que es una de las claves de la historia, como decirlo? me dio vuelta el cerebro. Y esas callecitas demasiado tranquilas, con los corredores de acceso a edificios de apartamentos que bien podrian albergar un cadaver enterrado y otros secretos infames, caben a la perfeccion para los relatos del islandes.
Soy una persona impresionable, demasiado sensible a los paisajes, a los colores, a los ruidos, y a otras cosas menos amables. Si bien recientemente he tratado de despojarme de todo pensamiento magico y, en lo posible, de toda inclinacion por el simbolismo de la sincronicidad, parte de esa esencia profunda permanece. Es decir, me mataron de manera rastrera, y me quisieron asesinar antes y despues de los hechos de mi infortunio, pero aqui estoy, con espantosas cicatrices que se van sumando a las mas viejas. Nada de elegancia en la sordidez del crimen. Si yo fuera capaz de remontar el horror para escribir una buena historia,no seria hoy una victima mas. Seria una victima notoria o mejor, una asesina secreta. Mientras tanto, la novela espera. No se si continuar, nunca se. La muerte es la unica que sabe todo.
D.B.
p.d.: los acentos seran revisados en un teclado mas amigable.

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