15.12.12

Leonard Cohen at home




The last poet, at the Closing Time.

the poet, Going Home.

In my Secret Life, should I ever dreamt of seeing Mr. Cohen, and in his hometown?

But, please, I said to myself, Take this Waltz.

An Anthem, a Tower of Song,

that was what was going on, in the Darkness.




White nights



The ground is white,
the sky is white.
Give me back
the darkest nights.

D.B. 

14.10.12

De bullies, de pesado


En estos días hay una preocupación especial por el acoso o la intimidación en la infancia y en la adolescencia. En Canadá, se registran, con gran alarma social, suicidios de jovencitas acosadas, por ejemplo, a través de la publicación de imágenes trucadas en los medios sociales. En mi vida privada, y desde que tengo memoria, siempre hubo algún tipo de violencia o intimidación. En el jardín de infantes. En la escuela. En casa. En el liceo. En el trabajo. Por parte de quienes se decían amigos, amantes o colegas. Aún después de haber dejado ese país de violencia, misoginia e impunidad, llegaron hasta mí los últimos cimbronazos de esa violencia, hecha libro de autor aplaudido por algún sórdido corrillo. Esa fue la última vez, me prometí.

Probablemente, algunas veces debo haber respondido a tanta violencia, con el mismo comportamiento mal aprendido. Es un hábito, se hace normal porque crecimos con eso. Y aunque supimos que nuestra vida corrió peligro, nadie se tomó en serio el incidente. Es más, en el momento les pareció divertido. Les pareció que estaban haciendo una broma, que su estupidez supina iba a ser celebrada de cualquier manera. Para hacerse el gracioso, para llamar la atención. Para divertirse. Hasta como esperando un premio, una recompensa.

Una vez, de niña, estaba en la piscina de un club deportivo. Una de las nadadoras habituales del plantel de competición, una joven de unos 16 años, muy grande, obesa, decidió jugar conmigo como jugaría un tiburón con una foca bebé. Varias veces trató de ahogarme. Saltando al agua precisamente sobre mi cabeza, o directamente empujándome al fondo. Muy cerca estaba un empleado de un negocio vecino a mi casa, que miraba la escena divertido. Pero lo más aterrador, era que la "nueva" esposa de mi padre alentaba la pretendida broma.

La sensación de estarme ahogando, no la pude olvidar jamás. El recuerdo es imborrable, se repite, es una pesadilla repetida que se trata, en la transparencia, de ver la superficie salvadora cerca pero inaccesible, los reflejos, los sonidos atenuados, el agua dominando mi cuerpo y esas manos bruscas, enormes, que me sujetan, sentir otra vez la desesperación, el desconcierto. No recuerdo si alguien mas apareció en el lugar ni si intercedió por mi, tal vez fue el profesor de natación. Oigo aún las risotadas de esas dos malas mujeres, su acento tosco. Y la cara de la cuidadora de las duchas, la cara de "yo no me meto". Yo tendría unos nueve o diez años. Yo sé que había allí quien quería que muriera. La ejecutora, en algunos años, entró en la policía. Allí debe haber hecho uso y abuso de la fuerza que demostró tener. La otra, la mala mujer, siguió por la vida haciendo miserable a mucha gente. Todavía vive. Sé que vive, porque cada tanto, me acuerdo y busco información. Sé que cuando muera, voy a sentir alivio. Es terrible tener que odiar, es terrible que exista alguien a quien se le desea la muerte. Pero yo era una niña y no podía elegir. En cuanto llegué a la adultez, elegí irme lo más lejos posible, porque sabía que esa persona era capaz de cualquier cosa. Con total impunidad, amiga de los políticos del pueblo, siempre de pesada, haciendo y deshaciendo a gusto, siempre en el mismo lugar, allí estaba. Mal bicho. Hasta que se muera, una mala persona. Una desgracia para los demás. Hasta que te mueras, gélida.
D.B.

21.8.12

Vintage



El "sentimiento" vintage no se trata de acusar recibo de la edad. Es darse cuenta, al fin, de que no podremos leer todos esos libros nuevos. Es volver a ver con los mismos (otros) ojos las viejas películas. Desde Bergman hasta Sergio Leone. Es notar la necesidad de leer a Séneca y Cicerón. Es el horror del incambiado cambio. Es buscar los viejos paisajes, las caras de los compañeros de escuela. Mas o menos eso. D.B.

Drama



Vivir



17.8.12

El viaje de invierno




“Le voyage d'hiver”, el viaje de invierno, sugiere un destino postrero. Pero no es la última novela de Amélie Nothomb, ya que apareció en el 2009. Si, tal vez, sea su mejor libro hasta la fecha. Si bien el premiado “Estupor y temblores” tiene una historia rica en vicisitudes del encuentro de culturas, con la óptica entre sombría y delirante que la caracteriza, este “Viaje de invierno” ofrece otras profundidades. Se puede decir que repite en cierta forma la mirada irónica y desmesurada del acto de escribir. Por ejemplo, el personaje central nos confía que la actividad criminal lleva a la necesidad de escribir. Hay otros secretos que se van develando, aunque ese es uno de los mas terribles. Pero el centro es, esta vez con mas determinación, el escritor fagocitado y el mundo editorial. Es un mundo neurótico y tragicómico, en el que no parece haber otra salida que partir en un viaje de invierno. Los ciclos son la garantía de eternidad, después de todo. D.B.

Albin Michel, 2009. 132 p.

1.4.12

What Happens in Canada... 2nd take



In Canada, they are so kind that they put sofas in the sidewalks.

Sin embargo, no todo es tan simple: ese sofà puede tener unos insectos horribles que chupan sangre, casi endémicos en el norte: bed bugs.

What Happens in Canada...


Ce qui se passe au Canada...

The T.V. is garbage. For real.

La télé est une ordure. Vrai.

4.3.12

La persistencia del hielo



Paso febrero, ningun post. Escribo poco en el blog y no por falta de ganas o de interés. Esta es mi bitacora desde hace bastante, y me gusta mantenerla, aunque no tenga muchos lectores. Con la velocidad del desarrollo y la inmediatez de otras aplicaciones sociales, el blog parece un poco dejado de lado. Pero durante el tiempo que paso adentro en el invierno canadiense, podria hacer a un lado por un ratito las pilas de libros por leer que se acumulan. Sin embargo, entre tanta lectura sesuda por hacer, aparecen algunos ejemplares de ficcion que sirven de entretenimiento, porque hemos venido a sufrir a este mundo, pero no tanto. Tras los ratos de esparcimiento que me da la fotografia, hay algunas lecturas que he sobrevolado. Me doy cuenta y asumo que me quedaré atras en abordar autores de los que "todo el mundo" habla. Muy apartados de esa carrera contra la nada, hay elementos que no cambian. Como el dibujo filigranado del hielo en la ventana, realzado en un dia de sol. Digo que es un sol mentiroso este del invierno canadiense. Invitante, algo mas fuerte y un poco mas alto a fines de febrero, no impide la congelacion de quien se confie. Los locales aman y disfrutan esos dias. Se los conoce porque no usan bufanda y son capaces de ofrecer al descubierto algun primer boton del abrigo en temperaturas muy por debajo del cero Celsius. Cuando, acalorada por la mala seleccion de abrigos, senti que podia hacer lo mismo, mis bronquios también se cristalizaron. Hay un dicho en mi pais: el que nace para escoba...

D.B.

28.1.12

Si el Amor se fatiga...



(San Juan el Evangelista en Patmos, Francisco de Zurbarán, atribuido)
de: http://isd.canberra.edu.au/special/art/details/zurbaran.html


Manda Amor en su fatiga
36
(1583)


Manda Amor en su fatiga
que se sienta y no se diga,
pero a mí más me contenta
que se diga y no se sienta.

En la ley vieja de Amor
a tantas fojas se halla
que el que más sufre y más calla,
ese librará mejor;
mas triste del amador
que, muerto a enemigas manos,
le hallaron los gusanos
secretos en la barriga.

Manda Amor en su fatiga
que se sienta y no se diga,
pero a mí más me contenta
que se diga y no se sienta.

Muy bien hará quien culpare
por necio a cualquier que fuere
que como leño sufriere
y como piedra callare;
mande Amor lo que mandare,
que yo pienso muy sin mengua
dar libertad a mi lengua,
y a sus leyes una higa.

Manda Amor en su fatiga
que se sienta y no se diga,
pero a mí más me contenta
que se diga y no se sienta.

Bien sé que me han de sacar
en el auto con mordaza,
cuando Amor sacare a plaza
delincuentes por hablar;
mas yo me pienso quejar,
en sintiéndome agraviado,
pues el mar brama alterado
cuando el viento lo fatiga.

Manda Amor en su fatiga
que se sienta y no se diga,
pero a mí más me contenta
que se diga y no se sienta.

Yo sé de algún joveneto
que tiene muy entendido
que guarda más bien Cupido
al que guarda su secreto;
y si muere el indiscreto
de amoroso torozón,
morirá sin confesión
por no culpar su enemiga.

Manda Amor en su fatiga
que se sienta y no se diga,
pero a mí más me contenta
que se diga y no se sienta.

Luis de Góngora

© Universitat Pompeu Fabra, Barcelona
http://www.upf.edu/todogongora/poesia/letrillas/036/

La novela escandinava que te espera



Sin terminar. Sin empezar. Sin continuar. Así, todo deviene borrador eterno. Al menos el paisaje ayuda. No es falta de imaginación tampoco la causa. La novela, que algunos dicen que ya murió, espera. Una novela del frío. La luz huidiza que hace enloquecer por su ausencia. El sonido áspero de las pisadas en la nieve, necesariamente pesadas. Veamos: apenas puedo recordar la novela que leí la semana pasada. En francés la tradujeron como "Horror boreal". Tengo que conformarme con las traducciones que encuentro. "Horreur boréale", por Asa Larsson. Recuerdo bastante bien el comienzo, sin embargo. Enuncia algo así como que Viktor vive su segunda muerte, tirado en la nave de una iglesia. No se puede hacer otra cosa que seguir leyendo. Luego la trama se alarga, se estira en detalles muy verosímiles sobre la vida privada de los dirigentes religiosos, y deriva en una historia sobre abusos, violencia y poder, que ocurre en la singular localidad de Kiruna, al norte de Suecia. Satisfactoria como experiencia.
En la pila aguardan Jo Nesbo, Johan Theorin, Hakan Nesser, y, a medio terminar, Karin Fossum y "L'oeil d'Eve". Esta ultima, se desliza sin mayores complicaciones estructurales, con una prosa limpia que despierta un interes constante. A diferencia de Larsson, el lenguaje es sencillo y los dialogos son creibles.
Esta pasion por el polar nordico se incremento luego de mi visita a las locaciones de Jar City, de Arnaldur Indridasson. Simplemente, el estar en el lugar fisico donde podria haber estado el centro de investigacion que es una de las claves de la historia, como decirlo? me dio vuelta el cerebro. Y esas callecitas demasiado tranquilas, con los corredores de acceso a edificios de apartamentos que bien podrian albergar un cadaver enterrado y otros secretos infames, caben a la perfeccion para los relatos del islandes.
Soy una persona impresionable, demasiado sensible a los paisajes, a los colores, a los ruidos, y a otras cosas menos amables. Si bien recientemente he tratado de despojarme de todo pensamiento magico y, en lo posible, de toda inclinacion por el simbolismo de la sincronicidad, parte de esa esencia profunda permanece. Es decir, me mataron de manera rastrera, y me quisieron asesinar antes y despues de los hechos de mi infortunio, pero aqui estoy, con espantosas cicatrices que se van sumando a las mas viejas. Nada de elegancia en la sordidez del crimen. Si yo fuera capaz de remontar el horror para escribir una buena historia,no seria hoy una victima mas. Seria una victima notoria o mejor, una asesina secreta. Mientras tanto, la novela espera. No se si continuar, nunca se. La muerte es la unica que sabe todo.
D.B.
p.d.: los acentos seran revisados en un teclado mas amigable.
Se produjo un error en este gadget.