6.12.11

Los gatos lo sabrán



I gatti lo sapranno

Ancora cadrà la pioggia
sui tuoi dolci selciati,
una pioggia leggera
come un alito o un passo.
Ancora la brezza e l'alba
fioriranno leggere
come sotto il tuo passo,
quando tu rientrerai.
Tra fiori e davanzali
i gatti lo sapranno.

Ci saranno altri giorni,
si saranno altre voci.
Sorriderai da sola.
I gatti lo sapranno.
Udrai parole antiche,
parole stanche e vane
come i costumi smessi
delle feste di ieri.

Farai gesti anche tu.
Risponderai parole
viso di primavera,
farai gesti anche tu.

I gatti lo sapranno,
viso di primavera;
e la pioggia leggera,
l'alba color giacinto,
che dilaniano il cuore
di chi più non ti spera,
sono il triste sorriso
che sorridi da sola.

Ci saranno altri giorni,
altre voci e risvegli.
Soffieremo nell'alba,
viso di primavera.

Cesare Pavese

5.12.11

De koi tu parles, tu?

Leo un crispado artículo de Mathieu Bock-Côté en el Journal de Montreal, ver en: http://lejournaldemontreal.canoe.ca/journaldemontreal/chroniques/mathieubockcote/archives/2011/12/20111201-091800.html
que en una parte dice:

“Expérience ordinaire. Entrez dans un commerce montréalais. Une fois sur dix, vous serez chanceux. On vous parlera français. Sinon, je vous mets au défi d'éviter l'exaspérant «hi/bonjour». Comme s'il était normal de se dédoubler linguistiquement au quotidien.
Pire: on croit nous faire un privilège en nous offrant un «buuuunjourrr». Faut-il dire merci? Et encore là, nous passons vite à l'anglais. Pour ne pas avoir l'air de ne pas le parler. Pour ne pas avoir l'air méchant. Nous avons intériorisé la contrainte du bilinguisme.
Cette manie vient avec le nouveau dialecte montréalais, mélange insupportable de français et d'anglais DANS LA MÊME PHRASE. Oh qu'ils se sentent supérieurs les petits snobinards branchés lorsqu'ils basculent d'une langue à l'autre! Vanité multiculturaliste, quand tu nous tiens.
J'ai parlé des branchés et autres variétés de hipsters. Ils sont plus inquiétants que nos bons vieux anglos finalement. Ils se caressent en se croyant ouverts à l'autre. L'Autre. Il est toujours meilleur que nous. Fascination morbide. On veut lui ressembler quitte à disparaître.”

Mi traducción es:
“Experiencia ordinaria. Entren en un comercio montrealés. Una vez de cada diez, tendrán suerte. Se les hablará en francés. Si no, yo los desafío a evitar el exasperante: hi/bonjour. Como si fuera normal de desdoblarse lingüísticamente en la vida cotidiana.
Peor: se creen que nos hacen un favor ofreciéndonos un “buuuuunjourrr” (buenos días). Hay que agradecer? Y aún así, pasamos bien rápido al inglés. Para no dar a entender que no lo hablamos. Para no parecer malos. Hemos interiorizado el límite del bilingüismo.
Esta manía del nuevo dialecto montrealés, mezcla insoportable de francés y de inglés EN LA MISMA FRASE. Ah, que se sienten superiores los pequeños esnobs a la moda cuando pasan de una lengua a la otra! Vanidad multiculturalista, si las hay.
Yo hablé de la gente a la moda y otras variedades de hipsters (oh, inglés! nota de D.B.). Esos son mucho mas inquietantes que nuestros buenos y viejos ingleses, después de todo. Ellos se auto acarician creyéndose abiertos al otro. El Otro. Este que es siempre mejor que nosotros. Fascinación mórbida. Quieren parecérsele hasta desaparecer.”

La persona que escribió esa nota es encargada de cursos en la Universidad de Quebec en Montreal. Por decir lo mínimo, diría que el autor no tiene idea del funcionamiento cerebral cuando alguien se ve confrontado a hablar dos lenguas, o tres, o sobre cómo actúa el cerebro de un ser bilingüe. No tiene idea. Los científicos que se dedican a eso, comienzan a tener algunas ideas. Por lo tanto, Bock, (que supongo que es el apellido del padre, el guión y el otro apellido vendrán por línea materna? no sé, debe ser un uso cultural del nombre, debo averiguar), habla, o peor aún, juzga sobre algo que no sabe.

Como trilingüe reciente, con algo más de tres años en Montreal, me pasa que a veces, y sin explicación, me viene a la mente y aún directamente al habla, una palabra en francés o en inglés, cuando estoy hablando la lengua que me es habitual desde que nací, el español. No se bien porqué, pero demoro un segundo o a veces más en hallar el equivalente en la lengua en la que venía hablando o pensando. A veces me parece que esa palabra extranjera aparece porque se adecua mejor a lo que quiero decir, que la del idioma original de mi discurso.

En Uruguay, donde nací, oficialmente hablamos castellano. Pero hasta en el nombre del país se cuelan algunas bellas palabras guaraníes. También, muchas veces como nota graciosa, usamos algunas pocas palabras portuguesas pedidas prestadas a nuestros musicales vecinos brasileños. He aquí, sin embargo, que a raíz del tango, tenemos en el Río de la Plata una suerte de "patois"(oh, francés), un dialecto tal vez, llamado lunfardo. Y aún más, a veces decimos alguna palabra en italiano, que nos viene seguramente de algún querido abuelo o abuela de ese origen. Por otra parte, la gente de mi generación, (X?) creció mirando televisión, y uno de los programas mas populares era el del mexicano Chavo del Ocho, por lo que hasta ahora usamos algunas célebres expresiones heredadas de los norteños. Lo hacemos naturalmente, y por opción, hasta diría que por diversión. Estos usos, son una forma de comunicación con pueblos cercanos y lejanos en el espacio y el tiempo. Es que la cultura, como la lengua, son construcciones casi orgánicas, porque evolucionan, cambian, se mueven. Como los humanos se mueven, viajan, emigran. Como las aves y tantos mas, como el polen viaja en el viento. De suerte que somos un cambiante constructo migratorio.

En mi país padecimos una dictadura, entre 1973 y 1984, que nos prohibió decir algunas palabras subversivas como “libertad”. Es una experiencia terrible tener que vivir consciente de lo que se dice y como se dice, porque puede haber espías y soplones escondidos. Se vive en una especie de paranoia de persecución insoportable. No le deseo a nadie esa experiencia, como no les deseo la guerra, ni la desigualdad, ni la violencia en todas sus formas, ni el sufrimiento. Esto no es una concepción política, es una concepción sobre la humanidad. Se trata de valores fundamentales. Vivir en paz, es un derecho humano, no es la expresión de un liberalismo político o de cualquier credo que organice una sociedad.
Eso, el senior Bock parece no entenderlo así o no le interesa. Estos pensadores auto instaurados de un raro conservadurismo (ver su página en el facebook) son sobre todo, censores del otro, pero del otro que no es como él, que habla francés, que desciende de inmigrantes franceses que llegaron a una tierra que ya estaba poblada, que es blanco?, que tiene ojos claros?, que forma parte de un nosotros muy otros, que come poutine?. Habla francés? Que me lo diga un académico francés, pero eso, francamente, no me interesa.

Por otra parte, me pregunto qué pasa cuando un profesor universitario, como es el caso de Bock en la Universidad de Quebec en Montreal, declara en una nota periodística que no le gusta nada que le digan: “buuuunjourr”. Evaluará de manera diferente, promoverá de manera diferente al alumno que diga “buuuunjourr”? Y si es así, con qué derecho? Cuales son los principios éticos que rigen la enseñanza universitaria? Yo no lo sé. Yo si sé que tuve muchos profesores en la UQAM de diferentes orígenes lingüísticos. A algunos, me costaba entenderlos, porque hablaban en un idioma francés con muchas expresiones, y sin duda, acento quebequenses. De estos profesores universitarios quebequenses, muchos insertaban palabras en inglés en el medio del discurso. Ahí es cuando mi pobre cerebro se confunde, y no sabe en qué lengua seguir el razonamiento. Pero hay que adaptarse. Tuve varios profesores de diversas regiones de África y también del Líbano, cuyo francés me resultaba hermoso de escuchar. Otros profesores, hablaban con un acento parisino, igualmente lindo de oír, y mas fácil de comprender para quien ha estudiado en la Alianza Francesa, como la mayoría de los inmigrantes recientes no francófonos, que la provincia de Quebec ha salido a buscar en diversas partes del mundo. Todos me han penalizado por mi escritura en francés, que está lejos de ser perfecta. Pero nunca sentí una molestia particular con mi acento. Tal vez no me di cuenta. Pero si bien la UQAM es por definición una universidad francófona, está abierta a estudiantes del resto de Canadá y del mundo, que buen dinero le reportan. A no ser que los puristas quieran quedarse hablando solos con el espejo, estos verán que el mundo sigue andando sin ellos. De si las pretensiones puristas son legítimas o no, por constituir una mayoría, es otro tema de discusión. No me quiero acordar ahora de los momentos horribles cuando algunos querían decidir sobre la suerte de los que no consideraban sus perfectos "iguales". Solo quiero recordar la declaración universal de los derechos humanos, donde los franceses tuvieron algo que ver.

D.B.

4.12.11

Enredos andaluces

Hendrik van Egas, apodado “el flamenco”, nació en 1455 y murió en 1534. Provenía de una familia de artistas de Bruselas, que había llegado a España a mediados del siglo XV con el fin de hacer fortuna. Se convirtió en el arquitecto preferido de los Reyes Católicos. Habiendo apenas terminado sus estudios, fue avisado por unos familiares que los reyes estaban muy disgustados con la calidad del agua que tenían para consumir. Prontamente se presentó en la corte con tres modelos innovadores para el filtrado. El Rey le pidió más detalles, por lo que unos días después la Reina, acompañada por sus damas, se trasladó a los campos vecinos para presenciar las explicaciones en el lugar de los hechos. Pero la reina no sabía que Hendrik, además de galante, era muy mujeriego. Éste, distraído por la belleza de una dama, daba explicaciones sin dejar de mirarla, paseándose entre la concurrencia de manera de acercársele, y cuando debió cruzar el camino que conducía a la fuente, no vio que un carruaje se aproximaba. El caballo, asustado por la romería de las damas, lo empujó de mala manera, yendo a caer el caballero sobre las piedras del borde. La dama que había atraído sus miradas se precipitó a atenderlo, mientras la Reina disponía que lo trasladaran al palacio. Una vez en la cámara real, se comprobó que sus heridas no eran de importancia. Sin embargo, la soberana insistió en que descansara esa noche en el lugar. Una vez a solas, la Reina le dijo que sabía que quienes ensuciaban el agua no eran otros que los familiares de Hendrik, quienes llevaban una vida licenciosa en la propiedad que cercaba el surgente acuífero. Las interminables juergas nocturnas terminaban allí al amanecer, con los asistentes borrachos en la fuente, junto con la vajilla, los animales y todo lo que hubiera en derredor. Solo hay una manera de solucionar este entuerto, le dijo la soberana, arrojándose en el lecho sobre el maltrecho flamenco. Abreviamos aquí el relato, concluyendo que así, Hendrik se ganó la estima del rey por los estrambóticos ingenios que propuso, el aprecio de la reina por sus dotes como amante, la libertad para visitar a la doncella causante de la distracción, quien luego sería su esposa, y el agradecimiento de sus familiares que pudieron continuar con sus noches árabes sin ser molestados. Numerosos y destacados monumentos y construcciones dan cuenta hasta hoy en España del favor que gozó por parte de los Reyes.
D.B.

The lonely glove season, the beginning


And so it goes... the lonely glove season has started. Nobody cares, nobody dares to keep wearing that lonely one, paralised by the loss of the companion. Just like this, silently the season has started, no promises, no premises.\\\


Se larga la temporada de los guantes solitarios. No se sabe bien si es un mensaje subliminal, un gesto dada o un acto de desesperanza ante el invierno que se aproxima. Nadie ve, nadie denuncia ni nota el momento decisivo de la caída.
Comienza la temporada, los veremos alelados al borde de las veredas nevadas, en bancos ateridos o esperando el reconocimiento que nunca llega de su otra mitad, en alguna verja de jardín. Misterios insondables de la humanidad.\\\


La saison des gants solitaires a commencée.
Nous ne savons pas s'il s'agit d'un geste de protestation, une boutade dada, ou plutôt le désespoir pure et dure pour cause de l'hiver qui s'en vient. Personne a vu, personne annonce, personne répare au moment décisif de la chute.
La saison commence, on les verra absurdes, sur les trottoirs sans âme, sur les bancs désolés ou en attendant la reconnaissance qui n'arrivera, nulle part dans un jardin de cité.\\\


D.B.
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