24.12.10

Nueva York, ciudad amarillenta


foto: D.B., exterior del Chanin Building


foto: D.B.: esos edificios amarillentos...

Se me ocurre que cada ciudad tiene que tener un color que la defina. Ese color se lo confiere la luz que recibe, los grandes elementos presentes como mar, rìos, bosques, y el tono dominante de sus edificios. Se dice a menudo que Montevideo es gris. Montevideo es gris un poco por elecciòn: en invierno, porque su gente se viste de gris, sus automòviles son grises, pero tambièn porque el cielo es plomizo y se refleja en el mar que la rodea. Para las demàs estaciones, se sigue el criterio borgeano: Montevideo tiene luz de patio. La definiciòn alcanza al aspecto del color, porque envuelve algo indefinible en otros paràmetros. No se puede definir bien què es la luz de patio, pero se sabe bien còmo es.
La ràpida entrada en Manhattan, con su nueva "rambla" de la era Bloomberg, ofrece un panorama de un amarillo arcilloso. Una vez en zonas centrales de la isla, se agradece esa tendencia cromàtica, porque la grisura de tantos edificios serìa un efecto insoportable. Pero en Manhattan hay otro elemento que colabora en el efecto cromàtico, que es el dorado. Se trata de un color dorado que no implica un estilo kitsch, sino que tiene muchas reminiscencias del estilo Art Deco.
Hacer un recorrido por los edificios de estilo Art Deco en Manhattan es una materia recomendable para todo buen turista. Buen turista serìa aquèl que es capaz de apreciar la creaciòn, el esfuerzo y la generosidad de los habitantes del lugar que visita. Ser un buen turista es tomarse el tiempo para apreciar miles de detalles que hacen un conjunto armònico, hasta sentir por uno mismo, siendo visitante, que se hace parte del lugar. Sabìa por referencias que uno de los lugares màs apropiados para constatarlo es el edificio Chanin. Su vestìbulo es de uso semi-pùblico, por lo tanto allì tratè de sacar algunas fotografìas que me recordaran la experiencia. Cada detalle, bronces,làmparas, puertas de ascensores, marqueterìa, todo merecìa detenerse a observar, apreciar y disfrutar. Pero un celoso portero me lo impidiò. Està prohibido sacar fotos en el interior. Hube de conformarme con retratar las volutas de las cornisas exteriores, una marquersina y una puerta de vaivèn que apenas si permite adivinar la iluminaciòn interior. En el exterior, un poco màs arriba de la base en màrmol, se puede ver con cierto detalle el trabajo de decoraciòn en terracota de la fachada. Son 56 pisos de un edificio remarcable, que se puede apreciar aqui: http://www.nyc-architecture.com/MID/MID019.htm
Como en el caso del edificio Chrysler, la propiedad es tan privada que no se puede acceder màs que al lobby del edificio. Es una pena.
D.B.

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