27.12.10

Where the sun shines now no warmer than the moon (Porqué salir en invierno?)

 
Posted by Picasa


Christmas Trees
Robert Frost (1920)
(A Christmas Circular Letter)

The city had withdrawn into itself
And left at last the country to the country;
When between whirls of snow not come to lie
And whirls of foliage not yet laid, there drove
A stranger to our yard, who looked the city,
Yet did in country fashion in that there
He sat and waited till he drew us out
A-buttoning coats to ask him who he was.
He proved to be the city come again
To look for something it had left behind
And could not do without and keep its Christmas.
He asked if I would sell my Christmas trees;
My woods—the young fir balsams like a place
Where houses all are churches and have spires.
I hadn’t thought of them as Christmas Trees.
I doubt if I was tempted for a moment
To sell them off their feet to go in cars
And leave the slope behind the house all bare,
Where the sun shines now no warmer than the moon.
I’d hate to have them know it if I was.
Yet more I’d hate to hold my trees except
As others hold theirs or refuse for them,
Beyond the time of profitable growth,
The trial by market everything must come to.
I dallied so much with the thought of selling.
Then whether from mistaken courtesy
And fear of seeming short of speech, or whether
From hope of hearing good of what was mine, I said,
“There aren’t enough to be worth while.”
“I could soon tell how many they would cut,
You let me look them over.”

“You could look.
But don’t expect I’m going to let you have them.”
Pasture they spring in, some in clumps too close
That lop each other of boughs, but not a few
Quite solitary and having equal boughs
All round and round. The latter he nodded “Yes” to,
Or paused to say beneath some lovelier one,
With a buyer’s moderation, “That would do.”
I thought so too, but wasn’t there to say so.
We climbed the pasture on the south, crossed over,
And came down on the north. He said, “A thousand.”

“A thousand Christmas trees!—at what apiece?”

He felt some need of softening that to me:
“A thousand trees would come to thirty dollars.”

Then I was certain I had never meant
To let him have them. Never show surprise!
But thirty dollars seemed so small beside
The extent of pasture I should strip, three cents
(For that was all they figured out apiece),
Three cents so small beside the dollar friends
I should be writing to within the hour
Would pay in cities for good trees like those,
Regular vestry-trees whole Sunday Schools
Could hang enough on to pick off enough.
A thousand Christmas trees I didn’t know I had!
Worth three cents more to give away than sell,
As may be shown by a simple calculation.
Too bad I couldn’t lay one in a letter.
I can’t help wishing I could send you one,
In wishing you herewith a Merry Christmas.

Robert Frost

24.12.10

Nueva York, ciudad amarillenta


foto: D.B., exterior del Chanin Building


foto: D.B.: esos edificios amarillentos...

Se me ocurre que cada ciudad tiene que tener un color que la defina. Ese color se lo confiere la luz que recibe, los grandes elementos presentes como mar, rìos, bosques, y el tono dominante de sus edificios. Se dice a menudo que Montevideo es gris. Montevideo es gris un poco por elecciòn: en invierno, porque su gente se viste de gris, sus automòviles son grises, pero tambièn porque el cielo es plomizo y se refleja en el mar que la rodea. Para las demàs estaciones, se sigue el criterio borgeano: Montevideo tiene luz de patio. La definiciòn alcanza al aspecto del color, porque envuelve algo indefinible en otros paràmetros. No se puede definir bien què es la luz de patio, pero se sabe bien còmo es.
La ràpida entrada en Manhattan, con su nueva "rambla" de la era Bloomberg, ofrece un panorama de un amarillo arcilloso. Una vez en zonas centrales de la isla, se agradece esa tendencia cromàtica, porque la grisura de tantos edificios serìa un efecto insoportable. Pero en Manhattan hay otro elemento que colabora en el efecto cromàtico, que es el dorado. Se trata de un color dorado que no implica un estilo kitsch, sino que tiene muchas reminiscencias del estilo Art Deco.
Hacer un recorrido por los edificios de estilo Art Deco en Manhattan es una materia recomendable para todo buen turista. Buen turista serìa aquèl que es capaz de apreciar la creaciòn, el esfuerzo y la generosidad de los habitantes del lugar que visita. Ser un buen turista es tomarse el tiempo para apreciar miles de detalles que hacen un conjunto armònico, hasta sentir por uno mismo, siendo visitante, que se hace parte del lugar. Sabìa por referencias que uno de los lugares màs apropiados para constatarlo es el edificio Chanin. Su vestìbulo es de uso semi-pùblico, por lo tanto allì tratè de sacar algunas fotografìas que me recordaran la experiencia. Cada detalle, bronces,làmparas, puertas de ascensores, marqueterìa, todo merecìa detenerse a observar, apreciar y disfrutar. Pero un celoso portero me lo impidiò. Està prohibido sacar fotos en el interior. Hube de conformarme con retratar las volutas de las cornisas exteriores, una marquersina y una puerta de vaivèn que apenas si permite adivinar la iluminaciòn interior. En el exterior, un poco màs arriba de la base en màrmol, se puede ver con cierto detalle el trabajo de decoraciòn en terracota de la fachada. Son 56 pisos de un edificio remarcable, que se puede apreciar aqui: http://www.nyc-architecture.com/MID/MID019.htm
Como en el caso del edificio Chrysler, la propiedad es tan privada que no se puede acceder màs que al lobby del edificio. Es una pena.
D.B.

22.12.10

Hombre mirando al ...


Foto:D.B.

Por seis meses, en el distrito del Flatiron, en Manhattan, podian verse varios hombres de metal en lugares impensados. De tamaño natural, estos hombres hieràticos agregaban una nota inquietante o divertida en el transitado rincòn. Los màs pequeños jugaban a ubicarlos en los techos y cornisas de edificios vecinos. Los fotògrafos profesionales o los turistas, enloquecìan buscando el mejor àngulo para captar esa rareza. Los hombres metàlicos, permanecìan impàvidos en sus cuerpos con remaches. Se trata de la obra "Event Horizon" del escultor Anthony Gormley y son 31 reproducciones de si mismo, de la que da cuenta el New York Times:
http://www.nytimes.com/2010/03/19/arts/design/19gormley.html

Al blues, colores



Foto: D.B.
Barrio antiguo de Burlington, Vermont

Después de la lluvia



Después de una lluvia, prefiero las flores lilas. Silvestres o de renombre, como las lavandas. Después de la lluvia, las lavandas dan su mejor perfume.

Solas



Foto D.B. Arboretum Morgan
Liriodendron tulipifera
Famille : Magnoliacées

Natural born north-american, Tulipier de Virginie.
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