12.7.10

Aplausos, qué màs pedir...


Hacía tiempo que no escribía en "mi" blog. Me sentía culpable por haberlo dejado de lado. Y es que durante todo el mes de julio, inesperadamente, estuve escribiendo en un blog de Radio Canadá sobre la participación de Uruguay en el Mundial de fútbol. Insólito. Hubiera esperado escribir hasta de cocina, pero no de fútbol. Menos que menos, en francés. Eso sí que fue complicado, tratar de expresarme como quería en una lengua que se me retuerce, me complica, me burla. No sé ni siquiera si hice un papel digno. Algunos compatriotas, emocionados, dejaban comentarios en español, para enojo de algunos locales francófilos intransigentes. ¿Pero cómo decirles que no lo hicieran? ¿Cómo negarle a un compatriota el expresarse en su lengua, y sobre todo, tratándose de fútbol? Si este deporte es para los uruguayos algo casi tan familiar como el habla cotidiana. Teniendo en cuenta además, que el fútbol había sido para nosotros más que nada un símbolo de sufrimiento, de historias gastadas que ya casi ni creíamos, de frustraciones y desencantos, ¿cómo no compartir la secreta esperanza expresada en el lunfardo del Río de la Plata?

Entonces vino lo inesperado. Un grupo de muchachos que se pusieron todo ese peso en los hombros. Pelearon y pelearon hasta el último segundo. Juntos. En armonía. Con la calma de quien siente la responsabilidad pero no se abruma. Nosotros, los que mirábamos de afuera, estábamos descreídos, como medida precautoria tal vez. Si siempre había sido como en la canción que cantaba el Canario Luna. A nosotros, siempre nos tiran al suelo y nos cobran penal. Pero nosotros, los cínicos del momento, recibimos una lección, la mejor, la del optimismo, la alegría y la confianza.

Seguí como nunca antes los partidos, comentando lo que podía; el lado pintoresco de la concentración celeste, el mate, la parrillada, la música. Todavía no sé ni nombrar los puestos en la cancha en francés. Me salen en inglés, que es lo más fácil, lo tradicional. De pronto empezaron a llegar los saludos de conocidos brasileños, búlgaros, canadienses, irlandeses, africanos, españoles y más. Mientras algunos presentadores seguían confundiendo Uruguay y Paraguay, Montevideo con Asunción, medio mundo iba viendo de lo que era, es capaz Forlán y no sólo él, sino todo un equipo.

Termin
ó el Mundial. Los uruguayos de adentro y los uruguayos desperdigados, agradecimos el esfuerzo y estamos tratando de aplicar esa lección. De alguna forma, nos reencontramos con nosotros mismos, con lo mejor que podemos dar. Somos capaces, podemos contra toda discriminación, porque seguimos luchando hasta el final. Y si perdemos, si nos cobran penal, sabremos que hicimos todo lo posible. Que así sea. Salud, uruguayos.

D.B.


1 comentario:

  1. Si, con el verde esperanza como el que ahora tiñe tu blog, recobramos la alegría y la confianza en nuestros muchachos!!!Hiciste un muy buen trabajo en "francés" o por lo menos lo intentaste con esfuerzo y dedicación asì que Salud a vos también. Besos.

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