8.5.10

Primavera apresurada

Parque de NDG en abril.

Hay una canción de Jarabe de Palo, bien triste, que dice: "primavera que no llega". En Montréal, sucede lo contrario. La primavera es explosiva. Se puede ver crecer las plantas, presenciar el renacer de los árboles y jardines a una velocidad pasmosa. Tan rápido como las renovadas carreras de las ardillas. Hace tres días, tres enormes árboles en el parque de NDG estaban cubiertos de flores rosadas, como gigantescos durazneros. Lamentablemente, no conozco las especies de aquí. Pero en tres días, las flores ya habían cumplido su ciclo. Hay que apurarse si se quiere capturar las imágenes en su esplendor. Desmintiendo la nieve, esta tierra blanda y bien oscura, tan abonada por las hojas muertas del otoño, es muy generosa.
Sabrás enseguida si la plantita aquélla "prenderá", verás brotar las flores sin dar respiro a la expectativa.
Si tengo que hacer el paralelismo, la gente de Montréal también está apurada. Inevitablemente corren hacia el metro, como si no fuera a pasar el siguiente en tres minutos, en las horas de mayor actividad. Yo miro, con mi lentitud pueblerina, mi yóguica falta de apresuramiento, respiro hondo y me hago a un lado. Para qué forzar el reloj? En la universidad me dijeron que es una característica común de los latinoamericanos y los africanos el tener otra concepción del tiempo, más elástica que la de los apresurados y exactos canadienses. Será. También me acuerdo de la canción de Darnauchans que dice: el tiempo es una cosa que pasa y que no existe, fuera de los relojes.
D.B.

1 comentario:

  1. Anónimo6:33 p.m.

    al tiempo le pido tiempo y el mismo tiempo, tiempo me da...
    Es tal cual, apaguemos los relojes, hacia donde corremos?
    Me encanto tu texto, aqui la primavera todavia es lenta.
    besos
    te extraño

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