25.4.10

Los perros y la gente

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Los perros que visitan el parque de NDG, son raros. Raros y ralos. De pelo tieso, de raza indefinida. Nada elegantes ni mimados por la vida. Tienen ojos tristes, se nota que han vivido como pudieron y no como lo hubieran querido. Son tranquilos, casi parecen cansados. Manifiestan una alegría muy moderada, pero se nota que necesitan salir de las casas oscuras que los retienen. La gente y los perros, en NDG, son una misma cosa que espera algo de sol detrás de las ventanas. Los perros de NDG son exactamente como nosotros, los habitantes del barrio. Somos seres que no llegamos a enloquecer, sólo estamos ahí, como de paso, y sin embargo nos quedamos quietos.
D.B.

18.4.10

Nuestra señora de la gracia

Parque de Nuestra Señora de la Gracia, Montreal

El trayecto comienza en el parque que da nombre al barrio, o al que el barrio le dio el nombre. Dos días después de la última nevada, en marzo, ya prometía verdor. Ocupa una gran manzana y se da el lujo de tener un espacio dedicado a los perros, una pista de patinaje sobre hielo y varios rincones para los chiquitos, que incluye juegos con agua. La zona norte, a lo alto de la pendiente ofrece una tranquilidad que parece inusitada, comparada con su límite sur, una transitada avenida.
Digo todo esto, generalidades sin interés, solamente para introducir el paseo por NDG. Porque para mí, el parque es una suerte de puerta a otra dimensión. Pero eso es parte de muchas historias que vendrán.
Foto: el parque en otoño
D.B.

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