23.10.09

El teatro vs. la pantalla

Force majeure en Montréal, Place des Arts, 5éme Salle.
Octubre de 2009

Dicen Lipovetsky y Serroy, en L'écran global, que esta sociedad hipermoderna experimenta una transformación en la interacción entre individuos y tecnología, por la mediación omnipresente de las pantallas.
La puesta de los australianos del grupo Force majeure, The age I'm in, lo confirma. Pero el espectáculo es más que multimedia. Es danza, teatro y testimonio. Actores y actrices de edades variadas personifican las voces de ochenta entrevistados, cuyas voces registradas de antemano conducen el pasaje por diferentes etapas en la vida. Las voces, dialogan sobre política, sexo, familia, la situación de los pueblos autóctonos australianos, la droga. Lo que dicen, puede ser risueño o alarmante, según el contexto de la interpretación de los actores y de las coreografías de las danzas.
El elemento novedoso, son pantallas planas que los actores portan, superponiéndolas en diferentes partes del cuerpo, mostrandólos sin su cáscara, la ropa, con sus cicatrices sean quirúrgicas o debidas al paso del tiempo, en la misma escala del original. O interpretando pensamiento, afectos o ausencias.
La música, salvo en las partes exclusivamente dedicadas a la danza, es comparable al sonido de un metrónomo.
La incorporación de la tecnología en la obra, obliga a los interprétes a guardar una sincronización perfecta, o la obra se desarma. He ahí tal vez una consecuencia secundaria interesante de analizar para el trabajo de los artistas.
D.B.

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