27.8.09

A toda velocidad


Cuándo y cómo comenzó la carrera humana contra el tiempo? Cómo se manifiesta en la cotidianeidad?
El C.C.A., Centro Canadiense de Arquitectura, presenta la muestra audiovisual "La vitesse et ses limites", (la velocidad y sus límites), donde el curador interroga sobre cuáles velocidades debería aceptar la sociedad y cómo definirlas como mito fundador de la sociedad moderna.

Hace cien años el manifiesto del Futurismo proclamaba la "belleza de la velocidad". En forma abrupta la exposición comienza con dos proyecciones de imágenes, una en el suelo y otra en una pantalla en el techo de la sala. En la primera se ve tráfico incesante, cohetes despegando. En la otra, dos caracoles, moviéndose a su ritmo natural.

La medida del tiempo ha pasado a ser un elemento disciplinador, transformada en eficiencia. Desde los conceptos tayloristas de la organización del trabajo hasta el diseño de cocinas donde los desplazamientos sean mínimos, el concepto de velocidad a todo precio se fue imponiendo.

En otra sala, se muestran diversas escenas "de la vida moderna": un trabajador en una oficina hablando por teléfono a velocidad de un agente de bolsa en plena ebullición de los mercados, en la pared de al lado se ve a Usain Bolt corriendo por sus medallas en los juegos olímpicos de Beijing, mientras que en otra pantalla alguien arma todas las caras de un cubo Rubik en tiempo récord. En el centro de la habitación, se muestran en laberínticas vitrinas los productos que se consumen hoy: medicamentos y bebidas para rendir más, para dormir menos, para poder relajarse, para comer rápido y obtener la máxima energía. Píldoras, bebidas, infusiones, barras energizantes, pastillas contra la ansiedad, productos para "rendir". Son formas de lograr una performance física y mental maximizada. Consumo para consumir.

En otro sector hay diferentes instrumentos que sirven para medir velocidades y tiempos: hermosos relojes diseñados por K.E.M. Weber, metrónomos, medidores de velocidad usados por la policía de tránsito, contadores de pasos. Nada parece escapar al control.

Y cómo se comenzó a representar gráficamente el movimiento como signo? Por medio de líneas onduladas, líneas en zig zag, espirales y curvas. Los posters de motivo art deco de compañías de transporte, de fábricas de aviones, de oficinas postales remiten a la velocidad así representada. Vista así, sin duda la velocidad parecía bella.

En la construcción se abandonaron los estilos clásicos por todo lo que fuera prefabricado y modular. Técnicas que parecían aligerar las tareas, han vuelto la vida tan complicada que se necesitan especialistas en sistemas complejos para que decidan cómo simplificar las interacciones.
Está claro que la velocidad moderna es ruido de motores. El paisaje urbano adquirió los embotellamientos de tránsito como rutina, porque todos necesitan un automóvil para llegar antes, para llegar rápido. Para qué?

Según el movimiento Futurista, la velocidad era belleza. En perspectiva, podemos analizar los efectos de esa estética y ética en la sociedad. Podemos, o más bien dicho, podríamos, si tuviéramos tiempo para hacerlo.

D.B.


21.8.09

El Sur



Pero si no es él!
Es El Sur!
O él es el Sur,
viento frío, sin sosiego.
No es el mar, él, no
tal vez cielo, porque no existe.
Es lo que se ve, que no es,
como las historias que me invento
para sobrevivir.

D.B.

para él y para el amigo Gato, que me hizo pensar, más bien sentir el Sur con toda su poesía.

Rinconcito Benedetti en Montevideo


Junto a la mesa que siempre ocupaba Benedetti, un mozo pegó un recuerdo. Allí el escritor almorzaba, cenaba, escribía, recibía amigos, periodistas. El lugar no tiene demasiadas particularidades. Como en tantos bares y pizzerías de Montevideo, el espacio es escaso, la luz intensa, el menú clásico, sin osadías, y los parroquianos hablan de sus asuntos, de fútbol, del tiempo, a veces también con los mozos. Durante la larga jornada, en la mesa de Mario hay diversos ocupantes. No sé si habrá entre ellos nostálgicos trasnochados como yo.
D.B.

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