25.5.09

Maldito cuento de hadas en Brujas


Qué puede pasar en una encantadora ciudad medieval de Bélgica? Nada. Eso piensa el jefe de dos asesinos a sueldo, cuando los envía allí, en principio para alejarlos de las implicancias de un trabajo mal hecho en Londres.

El ambiente brumoso del anochecer, sugiere que las apariencias engañan. Bélgica es famosa por los chocolates y por terribles crímenes sexuales contra menores. Para eso fabrican chocolates, dice un personaje, para atrapar a los niños. Es la misma engañosa, por inocente, apariencia de Colin Farrel, uno de los asesinos sin la suerte del irlandés.

Escenas fellinescas se suceden con aire distraído o falsamente ligero. Una se encuentra riendo en el medio de la tragedia, gran mérito de la película.

D.B.

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