14.12.08

Religulous contra el dulce opio


Será que para ser ateo hay que ser cínico?
Bill Maher interroga, cuestiona, se burla, usa argumentos lógicos y simples.
Muestra las incongruencias, las paradojas.
No hace mucho más que reírse, pero siembra algo más que la duda.
No se pregunta si el místico es esquizofrénico o el porqué de esa necesidad humana de aferrarse a alguna creencia o a alguna no creencia, por ejemplo.
D.B.

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