21.9.08

Vlaminck, el vino y la vida

Repeticiones

Importaba la botella,
eso, y abrir la puerta.
Él iba con la botella
y algo más
o la botella lo guiaba,
plano en diagonal.
Antes, la esquina,
el chirrido, las luces.
Y en la otra esquina cruel,
iban atravesando jardines muertos,
por dos o tres pasos menos,
con la botella,
ante la puerta,
dudaban las llaves.
Y el silencio,
y la cena,
y las palabras
bebieron.
Bebieron.

D.B.

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