4.4.08

Los zapatos rojos de Andersen


"Las zapatillas rojas" es un cuento de Andersen, entre muchas historias de su invención que lo han hecho uno de los escritores más leídos en el mundo, muy a su pesar, ya que hubiera preferido ser un destacado dramaturgo y novelista.

Muchos de sus cuentos de hadas y fábulas están basados en la tradición escandinava, tamizados por su historia personal, y refieren a complejas variaciones de sentimientos humanos no siempre positivos o edificantes, pero reales. Al mismo tiempo que presenta situaciones crueles o de honda crítica social, lo hace en el sitial más alejado posible de la censura interna o externa: el cuento para niños. La ambiguedad de los mismos, la posbilidad de la fantasía, lo libera de su propia conformación mental conservadora frente a la vida, la propiedad, los talentos y las disquisiciones sobre el bien y el mal.

La trilogía pies, zapatos y color rojo en el cuento de referencia podría relacionarse con la búsqueda desenfrenada del placer sin miramiento alguno. Esos zapatos rojos alejan a la niña que padece la obsesión por ellos de todo lo humano, perdiendo el control de sus extremidades con inquietudes bailarinas independientes de la decisión de su portadora, a instancias de los caprichos del par de zapatos, lo que la lleva a tomar la drástica decisión de cortarse los pies, y aún así éstos no perderán su influjo, obligándola a desaparecer, a morir, para llegar a un lugar donde en su inmaterialidad, ya no importe que lleve consigo los omnipresentes zapatos rojos por los que todos en el pueblo le preguntaban y que eran el centro de la atención.

Otro de los temas preferidos por Andersen, la inmortalidad, está presente en el cuento "La sirenita", donde la consecución de esa condición vital está muy por encima de la valoración del amor humano. La sirenita perderá al príncipe de sus amores, lo abandona por su princesa terrenal, y vagará eternamente en los mares.

Pueden ser historias terribles para mentes infantiles a las que parecen estar destinadas en principio, y han sido trivializadas en numerosas y simplificadas adaptaciones, pero ahondando sólo un poco, son igualmente desgarradoras para los adultos. Uno y otro grupo puede mitigar sus temores con el artilugio del autoconvencimiento: son cuentos de hadas. ¿Lo son?

D.B.

en conmemoración del aniversario del nacimiento de Hans Christian Andersen, dos de abril.
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