23.3.08

Ya sé, no me digás...




La última curda(1956)


Letra: Cátulo Castillo

Música: Aníbal Troilo


Lastima, bandoneón, mi corazón

tu ronca maldición maleva...

Tu lágrima de ron me lleva

hasta el hondo bajo fondo

donde el barro se subleva.


Ya sé, no me digas.

¡Tenés razón!

La vida es una herida absurda,

y es todo, todo, tan fugaz,

que es una curda, ¡nada más!

mi confesión...


Contame tu condena,

decime tu fracaso.

¿No ves la pena que me ha herido?

Y hablame simplemente

de aquel amor ausente

tras un retazo del olvido,

llorando mi sermón de vino...


¡Ya sé que me hace daño!

¡Ya sé que te lastimo

llorando mi sermón de vino!

Pero, es el viejo amor que tiembla, bandoneón,

y busca en el licor que aturda

la curda que al final termine la función,

corriéndole un telón al corazón.


Un poco de recuerdo

y sinsabor gotea tu rezongo lerdo.

Marea tu licor

y arrea la tropilla

de la zurda al volcar

la última curda.


Cerrame el ventanal

que quema el sol

su lento caracol de sueño.

No ves que vengo de un país

que está de olvido, siempre gris,

tras el alcohol.

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