27.2.08

Surfista III


En el pasaje que las rocas
pretenden esconder,
entre olas muriendo de furia
él se desliza
hacia la quimera
del cuarto verde.

Se interna en el mar
para exigirle algo más
pero no valen demandas
para las leyes del océano.

Vuelve a las rocas
me mira y está tan solo
en el atardecer
pero así de bello y desvalido,
no será mío
sino de la naciente marea.

Guardo su mirada
porque sé que se irá
hacia la luna de febrero
que desde el horizonte arma
su ejército incansable
de olas enormes.

Me voy yo a olvidar
con la bruma,
no le digo adiós,
tal vez lo espere
en otro atardecer.

D.B.

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