9.1.08

Hombre en azul


Ví su sonrisa interior

y sentí que era feliz

un segundo,

un primero y un último

en el reloj.


Así de precisa y frágil

fue la dicha al saberlo.


Yo que lo creía hijo

de la luna de Poseidón,

y él despejó un momento,

una eternidad,

sus cristales helados

para decirme adiós

en otro tono

que el definitivo.


D.B.

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