9.1.08

El beso de Klimt


Lo busqué
en calles calientes,
en avenidas impensadas,
y bajo una lluvia
de atardecer,
hasta que lo hallé
al beso de Klimt



en una azotea al sur.




Tantas veces negado,



tantas veces sufrido,



y estaba allí,



esperando.




Manantial inevitable.
Cómo, cómo no morir de sed,
cómo, cómo.




D.B.
.




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