15.1.08

Carlos Reyles, la locura erótica

Eros y Psique, Canova, museo del Louvre.


"Sara sentíase desfallecer, los besos prolongados y sonoros en el pabellón tierno y sensible de las sonrosadas orejas, estremeciánla y le llenaban los oídos de músicas inefables, de melodías celestes, que llegaban a producirle desmayos y espasmos voluptuosos.

-Me muero - balbuceó por último sin corresponder ya a las apasionadas caricias que recibía - me muero -repitió, escondiendo la cabeza en el pecho de Julio, para huir de los besos que le hacían tanto bien y tanto mal. Pero él, poseído de la locura erótica, orgulloso de producir aquella voluptuosidad que mataba, deseando tal vez que muriese entre sus brazos, siguió prodigándole enervadoras caricias, enloquecido de verla oscilar entre la vida y la muerte, como la luz de la vela que se sopla, y tiembla próxima a extinguirse y otro soplo puede matar..."


Carlos Reyles, en El extraño.

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