7.9.07

Recuperando la EÑE


Ah, señor de mi señorío sin sueños,
ya no sé en qué estación estoy.
En el norte era otoño añejando el verano,
pero no podía decirlo,
en el sur era invierno
y vivía apañando el frío con maña.
En el norte cumplí años
y no pude decir
que el almanaque se ensañó conmigo.
Ah, mal haya la poesía sin la eñe,
pero más que versos plañideros,
quisiera, compañero,
terminar con el daño
que me produce su ausencia en mi cabaña,
la pintada de añil.
Cubrámonos con ese mismo paño
que nos apaña a usted y a mí,
por la mañana,
en el mediodía soñoliento somnoliento,
y en las noches soñadas
de mares de estaño.
No me diga que no puede hacerse maña
que no tiene la culpa del paso del tiempo
o de su escasez
el tañido de la campana,
santo y seña de estos años.
Sin la eñe nada puedo, compañero,
pero sin usted tampoco,
ah patrañas de las entrañas¡
No me diga que no, señor,
que el tañido lo apremia,
si el añejar
nos vestirá a usted y a mí
en traje de leño no maduro,
pino triste paseándose en la cureña,
llorarán las plañideras
pero más nosotros, compañero
por dejar pasar la vida
sin una contraseña liberadora.
.

2 comentarios:

  1. hola
    hablando de ennes y yo ni se como ponerlas, siempre me las como con este teclado, buen texto...
    saludos sin enne

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  2. Hola, muy bueno...
    Saludos

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