30.5.07

19.06: A propósito de un secuestro


Banda de sonido para el crimen

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Vivo en un país color miedo donde el viento del sur no es capaz de limpiar la cobardía. La verdad quedó atrapada entre las rocas y la tierra. Desde allí, secuestrada, permanece gritando por su libertad.

Los cómplices del delito se ufanan en sus cómodos sillones que esconden ratas en los resortes. Mendigos con zapatos nuevos se pasean por el callejón de los Derechos Humanos, donde las piedras siguen esperando por algo de juicio.

Los árboles sacuden sus ramas en vano frente a las ventanas de la indiferencia. Las hojas secas fueron las únicas mantas de los muertos y lo proclaman, pero no son escuchadas.

Pocos oyen los lamentos de las gaviotas, quienes desde la costa vocean la atrocidad por décadas. Ellas ven desde la altura el mismo poblado de escasas luces de siempre.

No hay temporal o sudestada que limpie el desastre. La basura danza al aire y vuelve al lugar de origen. El mundo gris se metió en los huesos de los habitantes que persiguen espejismos en una noria sin fin.

A paso redoblado se sigue pisoteando a la justicia, al ritmo de una banda disonante de latones deslucidos.

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Bardos eran los de antes


For you I would crawl
Through the darkest dungeon
Climb a castle wall
If you're my Rapunzel
You let your hair down
Ride in through your window
Good, they locked the door.
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'Cause I do my best for you
I think the world of you
All my heart I do
This blood through my veins for you
You alone have all of me
I give my world to you
To you I will be true.
Dave Matthews: Rapunzel

26.5.07

Insomnio


Fue hermosa también

la noche

de mi insomnio y sus estrellas.

No sé bien

por cuál pena llorar,

la de su ausencia se agotó.

Exista usted.

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Heroínas de Mozart


Aria de "Idomeneo", personaje Illia.

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Solitudini amiche, aure amorose,

piante fiorite e fiori vaghi!

Udite d´una infelice amante i lamenti,

che a voi lassa confido.

Quanto il tacer presso al mio vincitore,

quanto il fingerti costa

afflitto core!

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Intérprete: Natalie Dessay.
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24.5.07

Alessandria




La provincia de Alessandria en la región del Piamonte esconde el pueblito del Carpeneto, donde viven unos 900, que son cada vez menos, entre los montes y las iglesias. Porqué habrán partido Giusseppe y María, porqué naciste, abuelo Alejandro, con el sino del inmigrante. Serían también de tus padres tus largos silencios, tus evasiones.

Abuelo Alejandro, te fuiste pronto, rumiando tus tristezas por lo bajo. A la usanza nuestra, en casa ajena. Rosa y Raquel te amaron mucho, ojalá te lo hayan dicho. Me dejaste tantas preguntas sin responder, no me esperaste.

Piccina.

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Mamá


Dime, madre tan sufrida

podré escapar de nuestro destino

de inmigrantes calados hasta los huesos

de tanta nostalgia de ninguna parte

y de todos lados,

podré hallar mi lugar,

dime madre

si fuiste feliz algunas veces

dime madre

cuántas flores debo

cuántas lágrimas debo
a esta vida amarga.

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21.5.07

Y la gente marchó en silencio

20 de mayo de 1985, 20 de mayo de ¿2...?
¿Cuándo será el tiempo de la verdad?
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Otro 20 de mayo frío para la marcha de los uruguayos que piden justicia y verdad. El mismo silencio ensordecedor en los rostros serios y en las tumbas imaginarias, sin nombre. Entre la multitud se oyó el reclamo de un niño pequeño: ¡abuela!. Miro a los hijos de los amigos que militaron conmigo por el Voto Verde, contra la ley de caducidad de la pretensión punitiva del estado uruguayo, cuando éramos unos chiquilines esperanzados. Miro a los padres, entrados en años pero peleando como siempre. Veo la misma dignidad, acaso la única que nos queda en estos lares. Me señalan a Esteban, cuyos dos hermanos mayores, en ese entonces de unos 8 y 10 años fueron desaparecidos en Argentina, junto a su madre. Los rostros en blanco y negro esperan. Y Nybia Sabalsagaray, en su tumba en el cementerio de Nueva Helvecia, reclama justicia para sus torturadores, para con los testigos cómplices, médicos, policías, militares que la asesinaron de muchas formas, salvo a su recuerdo. Qué nos queda a los ciudadanos comunes, que hemos convivido en las mismas calles con asesinos, violadores, secuestradores y asesinos de niños, ladrones, terroristas avalados por un estado enfermo, torturadores. Seres que pasean sus aberraciones sin memoria.
Será el día del Nunca más, cuando venga la verdad, cuando salte de las memorias y los ficheros negros, y lo recordaremos cada 20 de mayo. Con la misma dignidad.
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14.5.07

Pobreza e inundación.


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“Puede ser que no para nosotros,
Pero cesará la tormenta
Un día
Y volverá el tiempo de las palabras cruzadas”.
(Vitez).

Corro más por el impulso propio de mis piernas que por la voluntad de hacerlo. Si bien los latidos de mi corazón hablan de una agitación mayor que la causada por la carrera sin sentido, no me detengo.
Compruebo que el río avanza sobre las piedras del muelle. Está cortando el paso en el camino de siempre. Debo atravesar pantanos que temo más que a la inmersión en el agua invasora. Trepo por las rocas y llego al club cuya exclusividad será pronto para las aguas y ya no de los nuevos o viejos ricos.

Hay un aire de pasividad espectral en el pueblo. El reloj de la iglesia vacía marca porfiado las horas con las campanadas previstas. No sé de dónde saco aliento pero sigo recorriendo las calles. Algunos vecinos esperan el atardecer en el portal, y aunque saben del gran remolino en la presa, están seguros de que el río no los tocará, porque “nunca pasó”.
Tienen una seguridad irracional en que los niveles de la inundación del año 59 no serán alcanzados. La línea indeleble que quedó en los muros de tantos hogares no puede traicionarlos. Convivieron con ella como diario recordatorio, porque no hubo cloro o resina capaz de borrarla. La mezcla de barro y agua cloacal subió desde los cimientos y se aferró a los muros.
Los últimos barcos del muelle deportivo son puestos a resguardo con displicencia porque nunca hubo que hacerlo antes, y los pueblerinos, contrariamente a lo que se cree, no son gente de amilanarse por una crecida.
Los ricos hicieron sus hogares en la rambla para tener la mejor vista sobre el río, sin intromisión visual. Por lo general son casas sólidas y de dos pisos, ostentando el poder económico frente a los ranchos del recodo, que se esconden tras el bosque del parque municipal.
Nada les puede pasar a los dueños del pueblo, ellos tienen comprado un destino diferente al del pobrerío.
Yo quiero escapar. Consigo un pasaje en la última línea de autobuses del día, y aunque deberé hacer unas combinaciones exóticas de líneas para esquivar los puentes que no dan paso, no dudo un instante. A regañadientes abrieron la agencia de transporte a último momento, con gesto rutinario. Me miran mal por que me voy, por que no participo del ritual de pasividad. Porque el río jamás volvió a alcanzar la crecida del año 59, no hay de qué preocuparse. Y pocos se pre-ocupan. No hay planes de contingencia o ensayos de evacuaciones, ni alertas programadas. Porque es mejor ver pasar el río tomando mate, ya sea en el country club, en la sala de máquinas de la represa, o en la oficina capitalina de los directores de la empresa generadora de energía. Los ingenieros comparten los cálculos de la relación entre costo y beneficio del evento climático, con los políticos que la gente eligió, tomando mate. Una vez más en las lujosas oficinas de las aseguradoras brindan a la salud de la constancia en la imprevisión.

Los diarios venden titulares húmedos y unos pocos gatos juegan con el ratón de la información, o con las ratas despavoridas.

En los próximos meses, habrá un pequeño descuento casi ensangrentado en las facturas de energía eléctrica de la población. Y en todo caso, el agua se retirará un día u otro, dejando un limo desolado pero fértil para la soja del futuro.

La destrucción de unos será la riqueza de otros, como ley humana auto impuesta.Los campesinos arreados en China por la intervención sobre el río Amarillo, los afro-americanos y la white trash de la Nueva Orleáns anegada, comparten la suerte de unos pocos miles de uruguayos, en su mayoría pobres, quienes insisten en vivir en la porción de tierra que pudieron arrancarle a la santa propiedad privada.
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D.B.

9.5.07

A Emily Dickinson


Coleccionaré las ruinas
de los deseos ateridos
sin romper el cristal
de mi inocencia.

Viviré con espectros y visiones,
latidos alucinados,
entre encajes oxidados
que hablen de tu ausencia.
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D.B.
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3.5.07

Verde sin esperanza


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Habráse visto melancolía tal,


escondida en los bucles


de medusas innombrables,


innumerables,


pero no yo.

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Fotografía: "Soledad", Kértesz.
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El puente de Kafka


The space between


The space between us
the wicked lies we tell...
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Las mentiras que nos decimos a nosotros mismos
y tanta fuerza hacemos para creerlas,
una forma de escaparle al dolor.
El espacio enorme que hay entre tú y yo
no da lugar a la esperanza.
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The Dave Matthews Band,
siempre tan apropiada...
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