20.1.07

Esa fea gente marrón


Recuerdo mi estupor cuando hube de marcar en un casillero de un formulario de aduana para entrar en Estados Unidos, la "raza" a la que pertenecía. Hay muchas variantes para eligir, debo admitir, desde un caucásico bien prolijo hasta un hispano o latino, cuya diferencia no acierto a encontrar, será acaso cuestión de un gen embromado.
Hurgué en mi árbol genealógico en un nanosegundo, y me pregunté cómo no había pensado antes en tan importante detalle. Después de todo en la cédula de identidad de mi infancia, expedida durante la dictadura militar, rezaba: cutis trigueño. Bella metáfora.

Los esquimales tienen el ojo entrenado para distinguir cientos y más variantes del color blanco. Tal vez sean ellos los seres humanos más adecuados para catalogarnos en aeropuertos, aduanas, cédulas. Pero no creo que les interese. Están ocupados en tareas importantes.

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