25.1.07

Literatura mecanicista, sueño de muchos impotentes literarios


Stanislaw Lem
Ciberiada: Fábulas para una Era Cibernética (fragmento)

" Los poetas organizaron inmediatamente varias reuniones de protesta, postulando el cierre y sellado de la máquina, pero, fuera de ellos, nadie se preocupo por los luctuosos incidentes. Bien al contrario, las redacciones de periódicos estaban muy satisfechas, puesto que el Electrobardo, escribiendo bajo miles de seudónimos, siempre tenía listo un poema de dimensión indicada para cada ocasión; su poesía circunstancial tenía tal calidad que los ciudadanos agotaban en unos momentos tirajes enteros: en las calles se veían rostros de expresión embelesada y soñadoras sonrisas, y se oían gentes sollozando calladamente. Todo el mundo conocía los poemas del Electrobardo, el ambiente ciudadano estaba saturado de preciosas rimas, y las naturalezas particularmente sensibles, alcanzadas por una metáfora o una asonancia especialmente lograda, incluso se desmayaban de impresión. El gigante de inspiración estaba preparado para estos trances, produciendo al acto una cantidad correspondiente de sonetos vivificadores. "

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24.1.07

Chico eléctrico


Te aprendo y te acaricio
sin mis manos
te aprendo
las líneas en la piel
cuando provoco tu sonrisa
memorizo tu voz queda, la bebo.

Te inclinas sobre mí
y limpio el lugar
adonde guardaré el recuerdo
de las manos frescas y precisas.
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Adiós


Otra vez puedo sentir
tu gusto y tu disgusto
sobre mí.
De mi piel no tan pura
de mi color no tan limpio.
No hallas risa argentina
o curva de mi cuerpo
que te llame a poeta.
Ni tan bello
ni tan claro
como para exigir nada,
ni tan libre
ni tan solo
como para pedirme un algo.
Vete ya
de mi obsesión.
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Mi amiga Eli


Mi amiga Eli W esconde su fuerza vital y su sensibilidad tras una enorme sonrisa.
Un día dijo, en apenas un minuto:
"Miro, contemplo, suspiro y pienso. Confirmo que esperar hasta lograr encontrar asegura el latir que me hará vivir."
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20.1.07

Carlos Ordóñez Ferrer, desde San Sebastián


Carlos Ordóñez Ferrer es vasco y es el autor del siguiente microcuento, que sirve de muestra de su particular estilo narrativo, que encontré fresco, tierno, comprometido y con mucho humor.
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El fabricante de armas.
Para matar todo, vanguardia y retaguardia, inventó el fusil de mayor alcance. Fue al campo y lo probó. La bala salió tan certera que poco después murió de un tiro en la nuca.
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Extraído de "Historias del viejo Eduardo", editorial Gakoa 2002, Donostia San Sebastián.
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Esa fea gente marrón


Recuerdo mi estupor cuando hube de marcar en un casillero de un formulario de aduana para entrar en Estados Unidos, la "raza" a la que pertenecía. Hay muchas variantes para eligir, debo admitir, desde un caucásico bien prolijo hasta un hispano o latino, cuya diferencia no acierto a encontrar, será acaso cuestión de un gen embromado.
Hurgué en mi árbol genealógico en un nanosegundo, y me pregunté cómo no había pensado antes en tan importante detalle. Después de todo en la cédula de identidad de mi infancia, expedida durante la dictadura militar, rezaba: cutis trigueño. Bella metáfora.

Los esquimales tienen el ojo entrenado para distinguir cientos y más variantes del color blanco. Tal vez sean ellos los seres humanos más adecuados para catalogarnos en aeropuertos, aduanas, cédulas. Pero no creo que les interese. Están ocupados en tareas importantes.
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