23.12.06

Pasiones inexplicables de la uruguayidad

El disco que Jaime Roos sacó a vender luego de diez años, francamente apesta. Yo creí que diez años era tiempo suficiente para consultar con un fonoaudiólogo, al menos para mejorar la dicción. También para escuchar largo y tendido algo más que a León Gieco. En cambio hay que oír uno de los temas insignia con el elaborado estribillo de "tiquiriquitingui". Que yo sepa el único que tenía patente para onomatopeyas similares era Ruben Rada, salvando las distancias vocales y de afinación musical. No falta el tema de misógino arrepentido, reinvindicando ahora la presencia de ropa interior femenina. Pero cómo vende. En las estaciones de servicio naftero, claro. Que no está mal, pero pareciera una estrategia de desespero comercial. Así como van las cosas, casi que me declararía musicalmente extranjera.

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