9.10.06

Cosas que sublevan, sin amor


Cosas que sublevan en Ciudad Tugurio
(where is the love, the love…)

El viento norte trae el olor de nuestros lixiviados. Y este país es de los que saben ir para donde sopla el viento. El país de los amigos de. De los hijos de, que se quitan y ponen los apellidos según convenga.
La radio aséptica narra la historia de una mujer masacrada por su pareja porque no trajo suficiente dinero para el vino en su periplo en el transporte urbano, donde cantaba por monedas gracias a la gentileza del señor conductor, obrero del volante. Y la de la banda de cinco niños robando armados con “cortes”, terminología carcelaria vuelta cotidiana para denominar armas hechas de pedazos de metal.
La semana pasada estremecía a esta Republiqueta Frigorífica el relato en vivo al peor estilo ceeneene del rescate del cuerpo exánime de dos obreros de un reciclaje en la Ciudad Vieja. Barrio que ve caer sus mamposterías al temblor causado por el estruendo del transporte urbano inmisericorde que pulula en sus callecitas cansadas. Y la radio estatal transmitía morosamente, minuto a minuto, hasta la mínima expresión facial del padre de una de las víctimas, el movimiento de la cola del perro que ubicó el cuerpo y el agitar al viento de la túnica de un enfermero. No se usa en cambio la onda estatal para repetir hasta el cansancio las normas de seguridad que deben regir en los ambientes laborales. No hay recursos para prevenir los males de la gente común. Es más negocio para unos pocos obrar malamente ante hechos consumados.
No tanta atención mereció en el reino de Tevestúpida la muerte de varios younguenses aplastados por un tren tirado por…ellos mismos, a instancias de un canal de televisión mastica cerebros. Porque los trenes están para eso después de todo, para eso los trajeron los ingleses, para aplastar gente.
Pero sí ha conmocionado suficientemente en Republiqueta Futbolera, el accidente de tránsito de un ex jugador de fútbol internacional, que se incrustó contra una columna del alumbrado de la rambla, manejando en la madrugada con un nivel importante de alcohol en sangre, hecho de por sí delictivo. Y que además pudo haber matado a sus acompañantes o a algún paseante tempranero, como ya ha pasado. Esta vez fueron las batas blancas de la Asociación Española que se agitaron presurosas, prioridad uno en los quirófanos. No importan los enfermos de cáncer que esperan turno por una cama, pagando como pagan diligentemente su cuota. No importan los portadores de osteoporosis que han debido subir y bajar escaleras por decenios, esperar turnos imposibles para recuperarse a medias, porque se inaugura un servicio de rehabilitación palaciego y marmóreo para que sea el reino del traumatólogo del club Peñarol, de fútbol claro está. Los jugadores de fútbol uruguayos que se llevan chiquilinas como empleadas con el fin de prostituirlas en Europa son los héroes del momento. Sólo María Urruzola osó pisar la cola de esa serpiente.
¿Adónde está la verdadera compasión en Ciudad Tugurio? ¿Cuándo soplará el viento sur que limpia tanta basura? Mientras, no se te ocurra ser niño pobre, mujer, negra o anciano. Matate antes. O salí corriendo. Si podés, claro está.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Se produjo un error en este gadget.