29.8.06

SINESTESIAS


PLAZA ROJA

(Sinestesias sin anestesia)

Un olor a verde inundó mis narinas. Así me recibió la plazoleta que se redondea para verle siempre la cara al sol, y se empina para estar más cerca de las estrellas en las noches calmas de Velsen y Yacó.

Los niños más pequeños piaban alrededor de las hamacas. Los más grandecitos, ensayaban goles contra el matorral de aloes.

“El mányester” gritó el de camisa a cuadros, dándole inolvidable impulso a la de cuero.

Entrecerré los ojos ante los fulgores del atardecer, casi cegada.

Perdida en reflexiones vulgares, no vi pasar al bólido rojo que se incrustó en la palmera de la casa de enfrente.

Los tambores lejanos siguieron latiendo indiferentes, mientras que en la plaza se hizo el silencio inmediato al estupor.

Callaron los gorriones.

El áspero chirriar del metal había durado unos segundos, hasta que ese rojo desgarró las gargantas.

1 comentario:

  1. Anónimo10:23 a.m.

    quote trabaja con coherencias las sinestesias. es un texto hermosamente violento. unquote

    ResponderEliminar

Se produjo un error en este gadget.